El don de la sensibilidad*
Durante mucho tiempo, ser sensible se ha confundido con ser débil.
“Eres demasiado sensible.”
“Te lo tomas todo demasiado a pecho.”
“Deberías aprender a desconectar.”
Quizá alguna de estas frases te resulte familiar.
Pero la psicóloga e investigadora Elaine N. Aron planteó una mirada diferente: la alta sensibilidad no es un defecto que haya que corregir, sino un rasgo de personalidad relacionado con una manera más profunda de procesar la información y los estímulos del entorno.
Su trabajo ayudó a poner palabras a algo que muchas personas habían experimentado durante toda su vida sin comprenderlo.
Y quizá una de las ideas más liberadoras sea esta:
No tienes que dejar de ser sensible para sentirte bien contigo misma.
Necesitas comprender cómo funciona tu sensibilidad.
Una forma diferente de experimentar el mundo
Según Aron, las personas altamente sensibles tienden a procesar la información de una manera especialmente profunda.
No se trata únicamente de sentir las emociones con intensidad.
También puede significar pensar mucho sobre una experiencia, relacionar diferentes detalles, reflexionar antes de actuar y captar matices que otras personas quizá no perciban.
Por eso, quizá después de una conversación sigues pensando en ella.
Quizá necesitas tiempo para asimilar una experiencia.
Quizá una decisión aparentemente sencilla requiere que la observes desde diferentes perspectivas antes de sentir que estás preparada para actuar.
No necesariamente estás “dándole demasiadas vueltas”.
Puede que simplemente necesites procesar más profundamente lo que has vivido.
Sensibilidad no significa timidez
Esta es otra idea importante.
A menudo se ha relacionado sensibilidad con timidez, introversión o inseguridad.
Pero no son lo mismo.
Una persona altamente sensible puede ser introvertida, pero también puede ser extrovertida. De hecho, Aron señala que una parte significativa de las personas altamente sensibles son extrovertidas.
Lo que caracteriza al rasgo no es simplemente querer estar sola o tener miedo de los demás.
Tiene más que ver con la profundidad con la que se procesa la experiencia y la facilidad para llegar a la sobreestimulación.
Esto puede cambiar mucho la forma en la que te ves.
Quizá no eres “demasiado complicada”.
Quizá simplemente necesitas otro ritmo.
El cansancio después de demasiados estímulos
Una de las experiencias que muchas personas sensibles reconocen es la sobreestimulación.
Mucho ruido. Muchas personas. Demasiadas conversaciones. Un día lleno de actividades.
Conflictos. Presión.
Información constante.
En determinados momentos, todo puede resultar demasiado.
Por eso, el descanso y los momentos de tranquilidad no deberían verse necesariamente como una debilidad.
Para una persona sensible, aprender a regular los estímulos y respetar sus propios tiempos puede ser una forma esencial de autocuidado.
No se trata de esconderte del mundo.
Se trata de saber cuándo necesitas bajar el volumen.
La profundidad también puede ser un don
La misma característica que puede hacerte sentir sobrecargada también puede ofrecerte capacidades valiosas.
Observar antes de actuar. Reflexionar. Ser consciente de los detalles. Comprender diferentes perspectivas.
Ser cuidadosa en tus decisiones.
Percibir matices en las relaciones.
Tener una vida interior rica.
La sensibilidad también puede estar relacionada con la creatividad, la empatía y una gran capacidad de reflexión.
Por eso quizá no tenga sentido preguntarte únicamente:
“¿Cómo hago para que mi sensibilidad no me afecte tanto?”
También puedes preguntarte:
“¿Cómo puedo aprender a utilizarla a mi favor?”
El problema no es sentir: es no saber cuidarte
Reconocer la sensibilidad como un rasgo valioso no significa idealizarla.
También existen dificultades.
Puedes saturarte, necesitar más descanso.
Puedes sentirte sobrepasada en determinados ambientes.
Puedes necesitar aprender a poner límites.
Y puedes tener que descubrir qué situaciones te nutren y cuáles te agotan.
La clave está en conocerte.
Porque cuando entiendes cómo funciona tu sensibilidad, puedes empezar a tomar decisiones diferentes.
Quizá no necesitas aceptar todos los planes.
Quizá no tienes que estar disponible constantemente.
Quizá necesitas espacios de silencio.
Quizá determinadas relaciones requieren límites más claros.
Y quizá descansar antes de llegar al agotamiento sea mucho más útil que intentar recuperarte cuando ya no puedes más.
Tu sensibilidad no tiene que convertirse en una etiqueta
También es importante recordar que ser una persona sensible no explica absolutamente todo lo que eres.
No todas tus emociones vienen de tu sensibilidad.
No toda intuición es necesariamente acertada.
No todo cansancio tiene que ver con este rasgo.
Y no necesitas convertir la sensibilidad en una explicación para cada experiencia de tu vida.
Más bien puede ser una pieza del puzzle que te ayude a comprenderte mejor.
Una forma de observarte con más amabilidad.
Volver a ti
Quizá esto es lo que más conecta con el camino de Vuelve a Ti.
La sensibilidad puede enseñarte a escuchar.
A detenerte. A observar qué ocurre dentro de ti.
A reconocer tus límites.
A descubrir qué necesitas.
Y a dejar de luchar contra una parte de ti que quizá llevas años intentando cambiar.
Porque tal vez la pregunta no sea:
“¿Cómo puedo ser menos sensible?”
Sino:
“¿Cómo puedo vivir siendo sensible sin perderme a mí misma?”
Ahí empieza un camino diferente.
Un camino en el que tu sensibilidad deja de ser algo que tienes que esconder y empieza a convertirse en una parte de ti que puedes comprender, cuidar y desarrollar.
Una reflexión para ti
La próxima vez que pienses que eres “demasiado sensible”, detente un momento.
Y pregúntate:
¿Demasiado sensible para qué?
¿Para el ritmo que llevas? ¿Para el ambiente en el que estás? ¿Para una relación que no respeta tus necesidades?
¿O realmente necesitas aprender a regular mejor lo que sientes?
Quizá no haya nada malo en ti.
Quizá simplemente necesitas conocerte mejor.
Porque tu sensibilidad no es toda tu identidad.
Pero puede ser una puerta.
Una puerta hacia una forma más consciente de vivir, relacionarte y escucharte.
Y quizá el verdadero don de tu sensibilidad aparezca cuando dejas de luchar contra ella y empiezas a volver a ti.
*Basado en las investigaciones y el trabajo de Elaine N. Aron sobre la alta sensibilidad (sensibilidad de procesamiento sensorial).
Si quieres profundizar en este camino
Comprender tu sensibilidad es solo el comienzo.
En Vuelve a Ti he creado un programa especialmente pensado para mujeres sensibles, intuitivas y empáticas que quieren dejar de sentirse desbordadas, recuperar su energía y volver a conectar con ellas mismas.
Un espacio para aprender a escucharte, poner límites, fortalecer tu confianza y reconectar con esa parte de ti que quizá has ido dejando en segundo plano mientras atendías las necesidades de los demás.
No se trata de dejar de sentir.
Se trata de aprender a vivir tu sensibilidad sin perderte en ella.
Si sientes que ha llegado el momento de volver a ti, puedes conocer el programa Método vuelve.
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